Archivo | enero, 2012

Ha salido en BUBOK y librerías de España el poemario: Discurso en la penumbra, de Jesús A. Díaz Hernández -Tinito

16 ene

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© Jesús A. Díaz- Tinito.

© 2012 Editions Hoy no he visto el Paraíso.

© Creación y diseño de Margarita García Alonso

ISBN: 978-2-919441-19-8

DL: 9782919441198

Inscrito en la Biblioteca de Francia.

Impreso en España / Printed in Spain

Impreso por Bubok

FRAGMENTOS.
Un pedazo de mí

me llama desde

la penumbra,

como un hijo clavado

en las entrañas.

Un pedazo de mí

se desangra

sobre una piedra fría,

como el llanto

de mi hijo que se ahoga

en la penumbra.

INCÓGNITO.

Un tío se levanta al mediodía,
descifra en el espejo sus legañas,
laberintos, ocasos, telarañas,
polémicas, facetas, la agonía

de las horas, las deudas, la falsía
de los que se creen santos, las marañas
del destino, las musas, sus migrañas,
los culos de las brujas, las orgías

que luego se quemaron en la hoguera.
El tío llama a dios que no responde,
su voz se ha consumido en la madera

de la cual ya no queda ni el aliento.
Dios; luz omnipotente que se esconde
tras la fe, la virtud y el pensamiento.

Jesús A. Díaz Hernández -TinitoPinar del Río, Cuba, 29 de mayo de 1971. Salió de Cuba en el año 1994 y llegó a Venezuela. Vive en la ciudad de Miami desde 1999. Fragmentos de sus libros “Como Narciso en la floresta de los cuervos” y “Cuaderno de los elogios malditos”han sido publicados en diversos sitios virtuales y revistas literarias.

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En breve: DISCURSO EN LA PENUMBRA, poemario de Jesús A. Díaz, Tinito.

10 ene

Jesús A. Díaz, conocido por Tinito. Pinar del Río, Cuba, 29 de mayo de 1971.Vive en la ciudad de Miami.

Fragmentos de su libro “Como Narciso en la floresta de los cuervos” han sido publicados en diversos sitios virtuales y revistas literarias.

Poeta fecundo e inédito hasta hoy. Editions Hoy no he visto el Paraíso se complace en presentar este cuaderno enigmático, donde habitan poemas-claves para traductores antiguos, y se escucha en sordina las notas de un flamenco, de seguro escapadas frente a una Ménorah que alumbra la antesala de su yo interno y, a la vez, avisa que el ser está dispuesto a abrirse camino en la madeja de los Hombres.

Tinito deambula interrogándose. Cabeza en el pasado, buscando un tiempo raro para que la alquimia fecunde en sus palabras, como humano que quiere precisar infierno y paraíso. 

SORCIÉRE

a Ana María Sarla

Ella,

tenía un cuervo en la mirada.
pero no uno de esos
que le sacan los ojos a las gente,

era más bien:

un cuervo helénico

un cuervo alquimista

un cuervo utopía

un cuervo Midas


que todo lo que pica lo convierte en oro,
como estas marcas de Cristo
en el corazón de Jesús enajenado.

“No te enamores” ella me dice

“El amor es un reloj arcaico
en manos de Pilatos”

- le respondo-

además quién soy yo para enamorarme
de tan divina gracia,
del Edén sin la serpiente,
de Babel sin Babel,

de Cristo sin Jesús.

¿Quién soy yo ?

Si apenas soy el polvo,
un Adán que nació de Eva,
un cálamo más en el parnaso,
un alguien que se desplaza del vacío
hacía el vacío,

pero ella,

ella,

tenía un cuervo en la mirada.

Otros poemas de este autor.

Ecos de Hoy no he visto el paraíso en El Exégeta.

10 ene
Juan Carlos Recio llegó de Nueva York y presentó su libro La Pasión del ignorante,publicado por la cuidada y sui géneris editorial de la poeta Margarita García Alonso Editions Hoy no he visto el paraíso, http://editionshoynohevistoelparaiso.wordpress.com/category/editora/la-pasion-del-ignorante-juan-carlos-recio/
El texto completo en  EL EXéGETA  ( con poemas de Mabel Cuesta, Maya Isla,  Gisela Baranda y el racontar de una noche de enero con Yoani Bauta y Lazaro Horta) , en  el espacio de Web de .
Agradecida.

Cuando el silencio mata (elegía diferida por David Lago)

10 ene

POR Javier Guzmán Simón en

Sátiras de Bio-Estética

Cuando el silencio mata (elegía diferida por David Lago)

25 DICIEMBRE, 2011

Le debo una verdad a la mentira.

24, 25 ya de diciembre. Hace meses debía haber escrito una elegía por David Lago González. Sé que no es el mejor momento, estoy borracho y anhelo la neblina del sueño, pero cuándo es buen momento si se evita la muerte… Hay una tal Anna de Codorniú que me acompaña, pero lo que más me azotan son lo remordimientos. Escucho como cada vez que escribo ’La muerte y la doncella’ de Schubert D.810. Le debo una disculpa a David Lago por no saber cuánto dolor guardaba su corazón. Por no haber sabido pararme en su tragedia y haber traspasado los 500 km que separaban nuestras vidas. Es esta apatía de la ‘libertad’ la que no me deja estar cuerdo. David tenía exactamente la misma edad que mi madre, ella tuvo la fortuna de salir de Cuba antes del año 70, pero a mí no se me quita ese regusto amargo de aquellos a los que debes tu propia libertad porque lucharon por la suya. Hay algo que aprendes con los años; lo que eres te lo han prestado aquellos quienes lucharon para que fueran verdad sus sueños. ¿Serás capaz de estar a su lado, a su altura?

Sin creer en una razón para morir y hemos sobrevivido sin estar seguros de una razón para vivir. Hemos zarpado en neumáticos de camiones, tractores o bulldozers, a veces a cambio de 10.000 pesos; hemos sido ametrallados y hundidos en aguas cubanas o internacionales por los guardacostas cubanos; sus homólogos norteamericanos nos han recogido y otras veces nos han regado con fuertes chorros de agua de manguera para que no pisáramos suelo estadounidense y poder ser devueltos a la Isla; nos hemos ahogado y nos han devorado los tiburones. Hemos sido escupidos, insultados, vejados, humillados, apedreados, mutilados y muertos. Hemos sobrevivido al salto.

Fuera de Cuba, hemos limpiado aseos; hemos fregado platos y calderos en cocinas de restaurantes inmundos; hemos vendido tabaco de contrabando en la calle; hemos cuidado enfermos terminales en sesiones nocturnas; nos hemos disfrazados de muñecones de Barrio Sésamo por unas pesetas y un sandwich, o de ridículos Muppets para fiestas infantiles; hemos hecho el turno de noche en alejados truckstops; hemos comido en comedores de refugiados y de indigentes; hemos comprado arroz para perros con tal de ahorrarnos unas pesetas; nos hemos prostituido a diez mil pesetas el polvo; hemos esnifado cocaína o el anzuelo del pico nos ha enganchado, o hemos seguido bebiendo porque la antigua excusa política se había convertido en adición; nos hemos muerto de SIDA o nos hemos suicidado; hemos iniciado y terminado amores y fornicado sin temor a ser espiados; nos hemos doctorado en universidades norteamericanas, pero muy contadamente en las españolas, a pesar de ser “nuestra Madre Patria”; hemos obtenido buenos trabajos y pésimos trabajos; hemos pagado nuestros impuestos; hemos permanecido largas horas haciendo colas para renovar nuestros permisos de trabajo y residencias soportando calladamente un tratamiento policial vejatorio, y nos los han denegado aun cuando nos halláramos trabajando legalmente; funcionarios de las instituciones competentes nos han extraviado los expedientes sin otra explicación que sobrepasara un leve encogimiento de hombros y la incertidumbre del futuro burocrático.

Todo lo que hemos perdido no es compatible con lo que hemos ganado

Somos los mismos y al mismo tiempo somos los otros que la cotidianidad moldea subrepticia y lentamente.

Todo esto dice David Lago y yo no soy capaz de darle una respuesta razonable, porque el dolor se asilvestra ante cualquier razón que pretenda ser decente. David, lo siento, yo también te he fallado, ayúdame desde el cielo a recordar que no soy más que la libertad que otros me dieron.

(Talkin’ ‘bout) My Generation

Nos fue negado el romanticismo.
Nos retiraron antes de montar
la cabalgadura con que los utópicos
trotan por encima del foso de las ideas
y atraviesan las puertas del castillo de la juventud reticente.
Nos fue negado el descubrimiento natural de la vida:
muerte, dolor, justicia, certezas y dudas,
espontaneidad.
No hablo de derechos.
Nos fue negado el error.
Se nos quiso exterminar por convictos inservibles.
A cambio, nos fue dado el silencio.
La sospecha, el miedo, la desconfianza,
la inocencia rota por la observancia de las maneras frágiles,
y el rechazo también al siempre trémulo corazón.
Rigidez, y andar por años con un pesado libro sobre la cabeza
para mantener erguida la figura,
como si fuéramos internas de una cruel y absurda escuela de modelos.
A la salida, nos fue enseñada un arma,
que tampoco se nos entregó
porque fuimos considerados indignos de su mecanismo.
Así crecimos, así reímos, así amamos.
Así vivimos.
Hasta hoy.

Sátiras de Bio-Estética

Por tanto, no digas que fulano vivió mucho, porque tiene canas o arrugas; no vivió mucho, sino que duró. ¿Pensarás acaso que ha navegado mucho aquel a quien una brava tempestad le asaltó ya a la salida del mismo puerto y le llevó asendereado de aquí para allá y al antojo de los contrarios vientos enfurecidos, haciéndole girar en un mismo remolino? No, no es que haya navegado mucho, sino que se ha mareado mucho. SÉNECA

היום אני לא ראיתי את גן העדן

Dziś nie widział paradise

Сегодня я не видел рай

הייַנט איך האט ניט זען גארטן פון עדען

Today, I haven’t see the Paradise

Aujourd’hui Je n’al pas vu le paradise

Heute ich habe nicht die Paradise gesehen

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