Maldicionario sin maldecir

Por Elbyta Torres*

He de tratar de hablar de Maldicionario sin maldecir y eso es una tarea casi imposible, porque al lado de Marga uno se contagia . Sí, su poesía carece totalmente de esquemas y formalismos, ella no se rige por lo ya previsto ni siquiera se detiene en acariciar los florilegios que acompañan a la poesía que a la mayoría de los mortales se nos acostumbró, yo no soy Licenciada de nada pero soy aprendiz egresada del Parnaso con los requiebros de Marimón,  me repasaba mi padre y el inquieto Vallejo se apoderaba del alma de mi hermano, mientras mi casa era un trasiego constante de poetas locos, vivos y muertos. Así que por fuerza algo podré decir de la poesía de esta señora enrevesada, porque Poesía es , de eso estoy segura. aunque el lector no lo crea ella planifica todo, hasta el tiempo en que debe usar la mala palabra o la que parece vulgar, sencillamente porque ella es siempre transgresora y caprichosa. Marga no es una persona aparte de su poesía, aquí en Maldicionario está ella misma, aquí no hay yo cósmico ni nada que se le parezca, está Marga, toda ella entera, al que quiera conocerla personalmente presto el libro, previo consejo, está maldito y hay que tener valor para entrarle.

Su poesía se agiganta y a cada paso te conduce, unas veces musicalmente, otras con ruido y la mayor parte de las veces al terminar cada texto se queda el silencio ensordecedor, de alguien que quiere seguir siendo anacoreta aun en contra de su otro yo. La imagen que tengo de Marga no cambió por estar allá tan lejos, ella sigue siendo la misma mujer (nótese Mujer para otros es noviecita y amante de) que caminaba con los poetas de Vigía y de la mano llevaba a una niña que le colgaba,  pareciera que habían nacido siamesas. En mis memorias la recuerdo herida hablando de los cuadros de un hombre y de su muerte, que en aquellos momentos yo no alcanzaba a entender. No me extraña que ella sea así por dos razones primero por matancera y luego por aquel hombre que acabó de contagiarla. Ella era de las mas enfermas de la ciudad , la poesía definitivamente se le había impregnado, dejándole para siempre la virulenta fiebre de la palabra. Sigue siendo bocona, osada,  se salva con su Huída y nos salva  a quienes la leemos. En Maldicionario la poesía se batuquea de un sitio a otro desde lo vaginal hasta la nostalgia por los ríos San Juan y Yumury , que viene siendo lo mismo, pero siempre mordaz.

Aans utiliza sus ovarios para cavar en Madrid el túnel del infierno y Maola no esta contenta de su encierro dentro de una mujer loca. A Marga la borraron y fue extremis causa sin nacionalidad definida, pero sigue siendo Irreverente y tiene Miedo, como cualquiera de envejecer y de que le griten: por ahí va la loca.

Maldicionario te premia en un verso y al próximo te desampara, Marga todo el tiempo quiere vivir de, por, para, entre y con la muerte. Tiene finales de susto, estridentes, con estertores sin  sosiego, estoy convencida de que si fuese posible sería caníbal y desde su poesía nos engulliría a todos. Marga y sus textos son la mutación en pleno vuelo, ¿el futuro tal vez?. Dejadla con su esquizofrenia que nadie se atreva a salvarla, ni a hablarle de si hay métrica o no,  me temo que si alguien lo hace, no habrá  poesía  audaz y de corazón para los anales de la historia, Perdonadme pero creo que Marga es otro engendro de la musa, allá los hipócritas, puristas y catedráticos.

*ELBA TORRES RONDÓN  NACE EN CUBA, EN LA CIUDAD DE MATANZAS –Atenas de Cuba- en noviembre de 1971, en una familia de artistas, poetas y músicos. Trabajó, e investigó como actriz profesional y directora escénica, sobre la obra de grandes poetas cubanos como Julián del Casal, Lezama Lima , Eliseo Diego, y Luis Marimón. Forma parte de la llamada Generación de los Invisibles –movimiento poético cubano de inicios de los 90- ha sido laureada en Cuba, con significativos premios como el José Jacinto Milanes. Fue asesora literaria en la provincia de Matanzas ,colaboró y publicó, en las dos Editoriales mas importantes de la ciudad ( Vigía y Ediciones Matanzas). Poemas suyos han aparecido en antologías, revistas y otras publicaciones de Colombia, Chile, el País Vasco y Estados Unidos de América. Ha escrito “La sed del ebanista”, “Donde crecen los geranios”, entre otros poemarios, Ha dirigido sobre el escenario diferentes obras de teatro, además de dirigir conciertos para cantautores de su país. Desde 1997 reside en España dónde ha trabajado como profesora de teatro para niños. Actualmente trabaja como editora y montadora de imagen. Vive en Vigo (Pontevedra). Es articulista y estudia sobre el fenómeno de la inmigración. Ha publicado “Luces de la Diáspora”, “20 Mujeres y una leyenda”, de la colección Crónicas de Emigración. ( grupo de Comunicación Galicia en el Mundo. S.L.) año 2009

GRAFICA de William RIOS

Anuncios