Ha salido en BUBOK y librerías de España Old Spice, de David Lago Glez.

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Ha salido en BUBOK y librerías de España OLD SPICE, de David Lago Glez.

Del olor, el olor se ausenta

para A.

 Del olor, el olor se ausenta

bajando la oscura magnolia de tu vientre*,

como quien desciende una cuesta

ya saturado de la fatiga

de antes haberla subido hasta lo más alto.

Todo aroma se quiebra en su expresión.

Todo aroma se ovilla en su madeja

y tú quedas de cara a la luna

mostrando la asepsia de una nube

que condensa y reduce toda la noche

a una oquedad sin fin, placer inaudito.

Como hambriento

aspiro el perfume de la infancia;

apago el atropellado sahumerio

de una veloz lozanía prolongada;

cierro los ojos ante la sal de la higuera,

y cruzo el universo con los bálsamos

que el destino ha derramado,

hasta llegar a la privación total

que es del Reino de los Cielos,

la pulcra calera del sentido.

La razón y su olfato son los vencidos.

Del olor, el olor en ti muere.

Nunca he podido adivinar cómo lo haces.

 * Federico García Lorca

Marbella, 30 de enero de 2004

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Almarza, 17-19(El Bosque de Arturo Soria, Madrid)

Crepitan

las carnes de los árboles entre las llamas.

El oporto en su copa

viaja del granate al fuego.

El rostro se inflama,

como de vergüenza o de urticaria.

El pecho se asfixia bajo la camisa del invierno

y necesario es desabotonarla

y quedarse casi en cueros:

suaves cueros del amor,

pieles recias del deseo,

osamentas de querer y dejarse querer.

Yo me descalzo, todo me estorba,

todo yo me molesto.

Se carbonizó la piel,

se chamuscó el cuero;

y por estos atardeceres invernales, curia

y villanos me han acusado

de ser un ladronzuelo desalmado.

Como regalo de Navidad dejé para su estirpe

joyas y cálices robados,

incunables y fajos de talentos.

Ardió todo. Quemaron el cuerpo

en Venarés, junto al lodo de la orilla,

los cánticos de los fanáticos,

la mierda de los perros.

¿Y qué quedó?

Pues lo único que yo hurté: del hogar

el olor del amor muriendo.

Cada año,

reincidente confeso,

lo robo de nuevo.

Pero no pueden enjuiciarme: si no hay materia

no hay delito,

 sólo la gema del recuerdo.

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