Ecos de Maldicionario, poemario de Margarita García Alonso.

El bastonazo de Mercurio: Marga a cuatro manos

6 NOVIEMBRE, 2009 POR 

por Fra. Erasmo de la Cruz
para Javier Guzmán Simón

Intercambiando con su crítico sobre el poemario de Margarita García Alonso, Maldicionario; y éste lanza una indagación acuciosa, pregunta si la imagen de García relata lo real, si es real. Es real, como cierta era la presencia del Cristo para Santa Teresa de Jesús; que no se ve con ojos de ver sino con carne de sentir, con alma de vivir. Eso es, después de todo, la condición parabólica de toda imagen, el reflejo; que no por gusto, como especulación alude al espejo de la mente que vive y transforma su experiencia. La viñeta, como un bastonazo de Hermes, acude en un punto del mismo crítico; Javier Guzmán Simón, que en su ascendencia toledana se funde con el místico que vio la contracción de Dios para que existiera el mundo. Pues dice el sabio Simón de Sevilla que Marga, nuestro Hacedor en este caso, “en tanto creadora, ha de fundar en toda ocasión el lugar para su historia”(*); y he ahí cómo salta el diablillo, que explica la metáfora en metáfora, abrillantando la crítica en la agudeza de una fuetté excepcional. Fue por eso que el Realismo se agilizó en la narrativa moderna cuando entroncó con lo mágico como misterio de lo trascendente; porque al obviar la intención crítica y documental, logra la documentación en su más sublime perfección crítica; que la paradoja es el arma secreta de Dios, sólo lo que se oculta sobrevive hasta que pude relucirse más allá del peligro.

¿Cuando la Marga como Morgana funda el lugar para su historia, no cumple acaso el destino judío de Moisés; es decir, el destino semítico más que babilonio de Abraham, el destino egipcio de José, el destino romano del Cristo?. ¿No fue en un lugar así de brumoso que se inició el siglo de soledad de los Buendía, no fue ahí donde se refugió Santa Mónica para la pasión del musicólogo, no es ese el palacio del pavo real?. Es pues esa línea del sabio Simón la mejor justificación de Morgana en su avatar de García Alonso; que además, sólo vive esa contradicción de “yo y Aans”, para que pueda desenrollarse este papiro que contiene de nuevo al Libro de los Muertos. Ella, como dice él, “tiene la capacidad… de hacer real su subjetividad, desdibujando lo real, que aparece gris y sin consistencia. Ella consigue hacer, como si de Dios se tratara, real lo que siente a cada verso”(*).

(*): CF: “Apología del Maldicionario de Margarita García Alonso, por Javier Guzmán Simón”

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Sátiras de Bio-Estética   su libro en venta aqui:

Apología de Margarita García Alonso

 

 

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