Por qué la dimensión de un hombre se multiplica después de su muerte… Ocurre tantas veces…
Rechazo los abalorios que disfrazan la verdad y la crudeza de la vida. Rechazo el vocablo esperanza y todas sus letanías. Las expectativas. Sé que ello insufla miedos… “Nadie está pa eso” solía decirme un “amigo” si osaba comentar tristezas, dolor, el maremágnum de frustraciones y rabias de esa enfermedad incurable que es el exilio…
Dónde encontrar el equilibrio entre raciocinio y emociones? Será posible navegar contra la corriente irreverente q desata el desasosiego del alma? David, donde estés, lástima no haberte conocido. Tal vez sí fue tu felicidad completa. Te entiendo! Y aunque tu cuerpo repose bajo el mármol tu alma leerá estos epitafios infinitos que te hacen invulnerable. Me mueven tus letras… Gracias David!
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