Pedro Alberto Assef, El árbol en el mar, Sonetos de la muerte por la vida

 

Sonetos de la muerte por la vida.
A Julius Fucik, a Miklos Radnoti
I
Me fajo entre gusanos diminutos,
entre hormigas feroces que se instalan
en mi carne, entre raíces que me talan,
me retuerzo entre tallos, hojas, frutos.
Mas no puedo, me voy, me desintegro,
siento que ya me hospedo en la ceniza,
que me zafo al final de mi camisa,
que mi voz la ha plagiado un grillo negro.
y un niño se ha llevado mis anhelos
y un pájaro perdiose con mis vuelos
y un potro me arrancó la ligereza.
Pero aun así soy yo sin tantas cosas,
si te doy para el tallo de las rosas
a quien le dejo entonces mi tristeza.
II
A quién le dejo entonces mi tristeza,
mi sueño demorado , mi alegría,
mi trapo de filtrar melancolía,
mis versos, con mis versos mi pobreza.
A quién le dejo entonces tanto asombro,
mi soledad un poco prematura,
mi centímetro exacto de locura,
mi carga completándose de escombro.
A quién le dejo entonces mi folleto
mi tumba predilecta del soneto
mi taza de beber las fantasías.
A quién le dejo entonces mi sudario,
mi tarde de nacer el calendario,
mi día para amarte entre los días.
III
Mi día para amarte entre los días
mi verde para hallarte entre lo verde,
mi paz te salvará, si acaso pierde
tu noche su repunte a mediodías.
Justo aquí de esperarte no me paso
porque la muerte es vida y vida y muerte,
y todo es universo y todo es verte
y todo es abrasarme con tu abrazo.
y todo es sepultar lo que nos duela
porque aquí la esperanza siempre vela,
ya ves como reviento de esperanza!
Luego andarás tu misma con mis huesos
ajándote en el fondo de mis besos,
luego andarás tu misma con mi lanza.
IV
Luego andarás tú misma con mi lanza,
mis principios de espada, de escuderos
mis ideales que avanzan de primeros,
mi doctrina de estrella que no cansa.
La pasión que profeso siempre alerta
dispuesta a doblegar a la injusticia
y en las manos revuelta una caricia
por si llaman con nardos a la puerta.
Pero acierto a mirar por el futuro
y no puedo captar, un blancoscuro
turba mi pensamiento y mi conciencia.
Qué le pasa a mi muerte? Me margina?
Por qué imponer un velo de neblina
entre mi hoy y el devenir de la existencia?
V
Entre mi hoy y el devenir de la existencia
la aurora se despega constelada,
me instalo en un recodo de la nada,
he dejado de ser hasta presencia.
Sí, sé que soy el después con brillo a nunca,
que sólo me reservan en un nicho,
he vuelto a martillar en mi capricho:
la vida que se va no estará trunca.
Aquí me empozo, digo, me reparto,
profeso en lo imposible de mi cuarto
a ver esto que queda quién lo toma.
Salgo ahora a completar todo el planeta
a soltar la nostalgia del poeta
en el susto sin par de una paloma.
VI
En el susto sin par de una paloma
pongo las soledades y el olvido,
y así lo dejo todo repartido
para hacer en mi nombre punto y coma.
En un libro me escriben el recuerdo
y yo que resucito en cualquier parte
lo mejor de un fantasma puedo darte,
todo ya lo he donado y no me pierdo.
Pluralizo mi polvo en las esquinas,
mi impaciencia se va en las golondrinas,
la memoria la llevo aunque de muerto.
El mañana lo sé porque me importa,
lo siento desde acá, me reconforta,
hombres: tomad la luz, vivir es cierto.

Autor: Pedro A. Assef
portada William Rios.
Editora: Margarita García Alonso
Estado: Público
N° de páginas: 54
Tamaño: 150×210
Interior: Blanco y negro
Maquetación: Pegado
COMPRAR: 

ISBN: 978-2-919441-12-9

Pedro Alberto Assef

Ciego de Ávila, Cuba, 1966. Estudió filología en la Universidad Central de las Villas, donde se graduó con un estudio sobre la obra poética de Carilda Oliver Labra, que sería publicado como libro por el Frente de Afirmación Hispanista de la Ciudad de México, bajo el título Expresión crítica al universo poético de Carilda (FAH, 2002) Presidió la Filial de Literatura de la Unión Nacional de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en su provincia, y fue Especialista Principal del Centro del Libro y la Literatura,donde fundó la publicación Hojas al Viento y la Distinción Ávila de Poesía.
En 1989 le fue otorgado el Premio “Roque Dalton” de la UNEAC por El libro de arena, y en 1998 y 1999 alcanzó el
Primer Premio Nacional de Decimas a la Virgen de la Caridad del Cobre, convocado por la Diócesis Católica de Ciego de
Ávila. Ha editado además, El libro del bufón, el rey y otras lealtades (Premio Provincial de la Crítica, 2001) y Antología
cósmica y lírica de Pedro Alberto Assef (México, 2000). Sus textos aparece en diferentes recopilaciones y revistas
hispanoamericanas: Anuario Nacional de la UNEAC, Letras Cubanas y Arique (Cuba), La Guillotina (Asociación de Poetas
Argentinos), Alma Mater (Universidad de La Habana), Estación Interior, Videncia y Norte. Ha impartido conferencia
sobre literatura universal y talleres de creación poética, en centros culturales y universidades de Cuba, México y Estados
Unidos. De su obra, ha dicho el ensayista cubano Luis Álvarez Álvarez: La poesía de Pedro Alberto Assef (…) es el verso que tal vez
no podría ser descrito sino por un vocablo abrumador de otras épocas: bruñido, limpiado con ásperos paños una y otra vez, incesante, inútilmente, como un remedo de un Sísifo jadeante y contenido. De aquí su trabajo con el verso y las formas líricas tradicionales, integradas a una expresión contemporánea, por momentos coloquial e irreverente. (…) Es una poesía de la angustia, del imposible sometimiento a la soledad, que deja en pulpa macerada la indagación fundamental del poeta, su confesión de soledad de la carne y el espíritu.

 

Pedro A. Assef vive actualmente en Carolina del Norte, Estados Unidos, donde ha ejercido el periodismo por varios años, y fundó el espacio de desarrollo literario Corazón Profundo. Es miembro de la National Asociation of Hispanic Journalists.
pedroassef@yahoo.com

 

 

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