Próxima aparición: DELTEDIO, poemario de Jesús Alberto Díaz Hernández

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Editions Hoy no he visto el Paraíso tiene el placer de informales

que se encuentra para salida inminente el poemario

 DELTEDIO, de Jesús Alberto Díaz Hernández -TINITO

022Soliloquio de domingo (II)

 

La belleza del YO, yace impregnada de una luz
que me convida a contemplarme enmignorancia.

      Ignoro la teoría del Big Bang.
Ignoro las conjeturas de Darwin.
Ignoro el origen de Adán.
Ignoro la fe de Cristo.
Ignoro la iglesia y las cruzadas.
Ignoro la dinastía del Vaticano.
Ignoro la ubicuidad de los dioses.
Ignoro el complejo de Edipo.
Ignoro el plectro de las musas.
Ignoro el cenotafio del primer poeta.
Ignoro los aportes de Pitágoras.
Ignoro la utopía de los «ismos».
Ignoro el imperio de los masones.
Ignoro las revisiones enciclopédicas.
Ignoro el evangelio de María Magdalena.
Ignoro la relatividad de Einstein.
Ignoro el Liber AL vel Legis de Aleister Crowley.
Ignoro la bomba atómica.
Ignoro la contracultura de los hippies.
Ignoro la beatlemania.
Ignoro el monopolio cibernético.
Ignoro las campañas electorales.
Ignoro la crueldad de la hermosura.
Ignoro donde/la rueca, donde/la hebra, donde/la tijera.
Ignoro el seguro social de mi fantasma.
Ignoro la cañaheja de Prometeo.


Yo, que todo lo ignoro, he de ser encadenado,
por echarle leña al fuego.

014

 

Conversación con Bernardo Soares

 

… y otra vez en esta habitación
infestado por el tedio,
encuentro mi cuerpo,
que es poca cosa en apariencia,
radiografía,
leve cual la luz que me impregna
mientras pienso
en lo pequeño que soy sin serlo,
en lo grande que soy sin serlo,
la inteligencia apenas me sirve
para revocarme entre la grasa y la pintura,
día tras día almuerzo un plato de mugre
con ensalada de letras.
Teniendo en cuenta que la poesía
no es más que las vivencias del poeta,
creo imágenes con mis sentimientos,
las coloco como mi padre,(el albañil),
colocaba los bloques.
Mi padre, que nunca puso un bloque
en nuestra casa -así de simple-
como quien niega una moneda
por no meterse la mano en el bolsillo.
De tanto contemplar la ceniza de mis peregrinaciones,
el fluido de la palabra según la libera el pre-consciente,
comprime la sangre en la cabeza,
de tanto fijar los ojos contra el sepulcro del ayer
¿Qué valor moral o psicológico puede existir
en pronunciarme contra lo absurdo?
No tengo ganas de sublevarme contra su cotidianidad.
Quiero tomar consciencia de sus capacidades,
asirlas con los dientes,
al fin y al cabo ya he perdido un par de muelas,
en esta ciudad donde la divina envidia
ocupa el palco de La Divine Comédie
contemplo su cofradía como hecho consumado,
soy una mosca más en este caldo de hígado,
en este caldo que derrama el mes de enero.
Como una gota de luz sobre mi cara,
la imagen de Nossa Senhora Aparecida,
Nossa Senhora sin cabeza como en las redes de Porto Itaguacu,
Nossa Senhora da conceicao como «Cacaca»
también yo, soy una imagen; el bagazo de un recuerdo,
tal vez por la secuela de ser hijo único,
cuando nací, mi hermana ya era ceniza.
A veces la siento mientras duermo,
intento alcanzarla pero es la funda,
el manto de Nuestra Señora Aparecida.
Aún conservo la estatuilla que me regaló
Rosangela, aquella tarde en Santos,
qué saudade, se precipita sobre mí como un zombi,
saudade que roe -viciosamente- mi osamenta,
(….
….) el tedio arañándome la espalda.
Me siento a veces como un trapo con el que alguien se sopla la nariz,
en este lodo donde seré siempre un extranjero
en este lodo donde se revuelcan el talentoso y el mediocre.
en este lodo donde mi fantasma intenta extirparme una   (aflicción pueril
y lavarme el alma,
debes lavar tu alma como lo haces con el cuerpo
insiste mi fantasma, cual la nota que germina del silencio que despide
el oro mínimo del tiempo.
Esa angustia de estar limitado a un cuerpo,
a los sentimientos que de él fluyen como burbujas, en pasajes que construyo con el presente,
estoy desvalido en el presente y eso pesa como el cansancio de la consciencia,
todo en exceso pesa, hasta el intelecto,
se diluye dejando un vacío negro como el luto,
un vacío que vertemos en el cáliz del prójimo,
porque es más fácil desacreditar al prójimo, que a uno   (mismo,
la aristocracia salvaje del hombre,
lo que conocemos como «política del buen vecino»
¡Qué desgracia!
Ah, pero en la antigüedad los dioses eran salvajes
y se manifestaban en forma animal:
Dios cabeza de asno
Dios cabeza de carnero
Dios cabeza de elefante
Dios cabeza de jabalí
Dios cabeza de pájaro
Dios cabeza de perro
Dios cabeza de pescado
Dios cabeza de serpiente
Así eran los dioses en la antigüedad, hasta que el hombre se empeñó en ultrajar su forma, desdoblándose en otros dioses:
Cabeza de burro
Cabeza de chivo
Cabeza de trompa
Cabeza de cochino
Cabeza de pollo
Cabeza de salchicha
Cabeza de cherna
Cabeza de culebra
La inconsciencia de la consciencia del humano y sus secreciones teológicas,
en torno a la consciencia de la inconsciencia como un diezmo
por el carbonífero aire que respiramos .
Aun cuando hay en mí una carencia antigua, me queda la (gracia de hilvanar versos
y esa gracia es el motor que me impulsa porque en ella me transporto hacía otras vidas.
Pero de qué sirve esa gracia, sí no puedo acariciarla. Para (qué me sirve el intelecto, sino para vomitar mi angustia,
esa angustia que resurge camuflada en un poema ante el (rigor del pre-consciente.
Sin embargo, esa es mi estética. No es que yo sea gran cosa,
más bien soy un guajiro como Caeiro,
solo que me falta el rebaño
y la altura no me acompaña,
por tanto dejémoslo ahí,
meu caro Bernardo,
sigo en esta habitación,
infestado por el tedio.
Debo enjabonar mi alma,
restregarla hasta que sangre,
cual la moneda que se desprende de la mano
y cae entre dos mendigos.

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©DELTEDIO,Jesús Alberto Díaz © Editions Hoy no he visto el Paraíso, 2014

    Edición y video : Margarita García Alonso

     ISBN: 978-2-919441-29-7

    Impreso en España

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Jesús Alberto Díaz Hernández «Tinito» (29 de Mayo, 1971, Pinar del Río). Escritor, dibujante. Estudió licenciatura en lengua inglesa en el Instituto Pedagógico de Pinar del Río. Ha publicado los poemarios: «Discurso en la penumbra», Editions Hoy no he visto el paraíso (2012) y “Sanctasanctórum”, Editorial Eriginal Books (2012). Quedan inéditos los libros: “Como Narciso en la floresta de los cuervos”, “Descomposición del YO” y “Ave Atque Vale”.  Sus poemas han aparecido en blogs y en las revistas literarias: Otro Lunes, Caña Santa, Inactual y La Peregrina. También  ha sido traducido al francés. Actualmente reside en Miami, Florida. xxjdiaz@yahoo.com

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